Partir
desde Los Belones, casi a nivel del mar, y atravesando montes y veredas, subir
trescientos metros de cota para alcanzar El Cabezo de la Fuente, ya es una hazaña digna de mencionar y si luego se baja por otra ladera
del monte para "amerizar" en las playas de Calblanque, pues suma y
sigue, pero si la excursión no termina ahí, sino que todavía hay que bordear la
costa monte a través, subiendo nuevamente unos cuantos repechos cuando las
piernas apenas responden, eso ya roza la locura. Fueron casi cinco horas de
intensa pero maravillosa caminata, llena de placeres visuales y magníficos olores. Había que llegar al punto de partida para una vez reunidos
todos los excursionistas recoger los coches. Cuando llegué, completamente
exhausto me contaron que la primera en alcanzar ese punto no fue otra que mi pequeña
Alicia.
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