Todos los días, poco antes de las nueve, llevo al colegio a mi pequeña Alicia. La mañana que cayó tierra del cielo, al bajar de casa, se sorprendió (yo también) al ver que todos los coches presentaban una gruesa capa de polvo. Todavía no me había dado tiempo a pensar el motivo que causó aquella marea roja, cuando Alicia afirmó:
-Papá, hoy la máquina barredora se ha pasado, deberías decírselo al alcalde...
