
Prevenir achaques achacables a la edad, reminiscencias de aquel leve ictus del verano de 2015 y sobre todo tener que requerir de avisadores para tomar a su debida hora las medicinas que a menudo olvido tomar, han hecho que hoy me sorprendieran con una cajita para organizar las pastillas. Pues bien, este bonito pastillero está dividido en cuatro minúsculos departamentos por cada día de la semana. Cada uno de ellos hace mención al momento en el que se deben ingerir los medicamentos. Esto es: desayuno, comida, merienda y cena:
-Anda, sobra un hueco. Comento con la familia.
Y añado:
-A la hora de la merienda no tengo que tomar ninguna pastilla.
Como un resorte no desprovisto de una buena dosis de ironía, mi pequeña Alicia responde:
-Pues le metes un "Lacasito"
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